Santiago Almada o el argentino que encontró la felicidad en Dominicana

(No se porqué pero esta entrada tiene una dedicatoria especial:  para mi amigo Javier.  Allende los mares).

Cuando le tocó hablar su rostro ya estaba veteado de rojo.  A flor de piel se sentía su emoción. Santiago Almada comenzó agradecer a todas las mujeres de su vida  y a una en especial.  A esa por quien según sus palabras “encontró la felicidad en la República Dominicana¨: a su mujer, Any.  Ana Bélgica Güichardo.
Santiago (un argentino que de verdad, verdad se ha “dominicanizado”  habló de la belleza de la gente que se ha encontrado por esta isla (ubicada en el mismo trayecto del sol), de su verde rabioso, del sol, del mar Caribe, del cielo y sus nubes…
La puesta en circulación del libro de Santiago “Pongamos que hablo de mujeres” fue un encuentro de amores, de cariños entre amigos y amigas y familiares.  Estuvimos en uno de los salones de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra.  Una mujer especial que estuvo allí fue  Mu-Kien Adriana Sang. Estuvo como amiga de mucho tiempo de la pareja, no como vicerrectora académica de la universidad.
Otra mujer especial, Edith Febles presentó el libro. Minutos antes,  Itania María, había contado ciertas cosas de Santiago.
SANTIAGO Fotografías de  Orlando Ramos 

Conozcamos a Santiago…
Cuando comenzamos a discutir, entonces fue cuando más intimamos. Santiago era corrector de estilo y nos conocimos en noviembre del 2003 cuando yo ingresé como reportera al periódico El Caribe… de entonces.
En el mundo periodístico a los correctores de estilo, especie de jueces y verdugos de tu trabajo, el reportero sólo tiene dos opciones: odiarlo o respetarlo y admirarlo.


(Los periodistas de la sección de Deportes de El Caribe, no me dejan mentir. Doy fe y testimonio que algunos de ellos algunas veces querían ahorcar a este hombre. Si van por El Caribe, pregúntenle a Julio Ernesto o a Jansen Pujols).
A Santiago, un hombre inteligente y un mejor ser humano (a pesar de que las malas lenguas siempre se empeñan en crearle a mala fama a los argentinos, solo porque ellos se creen y afirman sin reparo, que son lo mejor del mundo!)… a Santiago lo respeté y admiré desde el inicio. Creo que ya, hasta lo quiero.
Empezamos a discutir por un asunto importante: (y sobre todo los fines de semana, digamos un domingo por la noche en la solitaria redacción de un periódico), discutíamos… por comida.
SI. Es que su buena fama de cocinero estaba regada en el periódico. Yo sólo escuchaba el run- run “de lo rico del plato que hoy trajo Santiago” y para mi, la nueva, pero que ya me sentía su amiga íntima, nunca me llevaba nada! Después de dos o tres encontronazos, la cosa cambió.
Eso sí, quiero dejar claramente establecido que a pesar de todas las ocasiones en discutimos y las cosas que nos dijimos nunca, pero nunca le dije… comesolo.
Además de escribir bien, de ser un buen padre, un buen amigo… y hasta ¿un buen esposo?… no en serio, Santi cocina re-divino. Sus asados así lo atestiguan.
Fue allí, el patio-asadero de su casa, entre unas pechuguitas por aquí, un muslo por allá, un par de alitas más acá, o un jugoso filete de res o chuleta de cerdo, (todo esto acompañado, por supuesto, por un buen vino) donde llegué a conocer y querer más a este escrito-asador.
Fue allí (en el patio- asadero) donde me enteré del emblemático nombre de la ciudad donde nació el 19 de agosto de 1956. Su pueblo se llama Resistencia y es la capital de la provincia del Chaco que está ubicada a mil kilómetros al nordeste de Buenos Aires. La palabra Chaco deriva de Chacú, voz quichua que significa lugar de cacería. Por lo tanto, Santiago Almada es… chaqueño…y es cazador.
Y fue allí, en el patio y entre asados donde me enteré que ya a sus 19 años estaba tras las rejas: fue apresado por los militares bajo el pomposo cargo de “asociación ilícita e infracción a la ley 20-840 de seguridad del Estado”. Bajo este mismo cargo, la dictadura militar apresó a miles de valiosos y valientes jóvenes argentinos.
Santiago permaneció desde septiembre de 1975 a febrero de 1981, es decir, 5 años y 5 meses en las ergástulas argentinas. Esa fue su contribución a nuestra amada señora llamada Democracia.
Pero lo que más me gusta del cuento fue cómo lo liberaron, cómo llegó a su casa (donde nadie sabía que lo habían soltado) y cuáles fueron sus primeras palabras a su madre…y como reaccionó su madre…
Por si no lo saben, Santiago Almada es dueño de un exquisito humor. Un humor inteligente, cínico, negro… Pero para oír la narración de su gloriosa liberación, tienen que ir, irremisiblemente a un asado. Yo los invito.

ITANIA LEE
Trabajando en El Caribe, Santiago conoció a otra de las mujeres más importantes de su vida, a Petra Saviñón. Entre ellos dos siempre ha habido una relación amor-odio fantástica! Muchas veces Santiago la quitaba de su escritorio, después que ella con sus críticas le tumbaba algunas ideas. “Pero cuando ella daba la vuelta” me dijo Santiago, “me daba yo cuenta que la malvada tenía razón”.
Hoy día Santiago trabaja en Diario Libre (antes fue director de la revista Mercado y editor de las páginas de opinión del semanario Clave). En Diario Libre, la musa de Santiago es Niza Campos. Los dos se dicen piropos encantadores: escuchen que lindo, qué tierno: ella a él: rata de dos patas. El a ella: serpiente venenosa. Si, esta es una muestra de lo mucho que se quieren.
Entre las pasiones de Santiago Almada, figuran el tango, la Literatura, cocinar, y ser fanático de River Plate, que según él es el mejor equipo de fútbol del mundo. Y, una de sus pasiones como diría el mismo, más apasionada, es Any.
Any es el diminutivo cariñoso de la propietaria de su corazón y madre de su hija más pequeña, de Ana Paula (Alejandra se llama la mayor).
“Any es mi renacimiento” me confesó una noche, cuando por supuesto, reposábamos un asado.
Esa noche con luna coqueta y estrellas radiantes (claro se veían súper brillantes porque el apagón era tremendo), me dijo que con Ana Bélgica Güichardo, él había descubierto la magia del Caribe (y que conste que no es ningún pirata).
“Any y yo” me contó Santiago “nos conocimos en el año 1999. En el 2000 Anita viajó a Argentina. En 2001, nos casamos (en Argentina) y ese mismo año me vine a Santo Domingo…”
Ana Paula, ¿donde está Ana Paula?… ah allí esta… ¿sabes beba? Le debes tu vida al Internet…
Santiago Almada, hombre, escritor, amigo, padre esposo, argentino, soñador… un excelente ser humano.

Presentación del libro por Edith Febles

 portada del libro
“Pongamos que hablo de mujeres”

 Edith Febles
Su titulo es tramposo. El mismo Santiago se ha visto conminado a reconocerlo. Lo ha titulado “Pongamos que hablo de mujeres”. Pero la realidad es que son relatos “de mujeres”. Son mujeres las que hablan a través de Santiago. Le comenté a Santiago, un poco más temprano, que este juego de palabras no es tramposo aunque pueda sospecharse. De los hombres que se acercan a las mujeres casi siempre se sospecha. 
En sus escritos he descubierto al poeta que en Santiago es denuncia franca y abierta. He descubierto, además, un escritor que extrañamente parece añejo de perfecto,  pero que se nos revela tan nuevo que hoy, apenas, asistimos a la puesta en circulación de su primer libro.
Así lo sentirán quizás aquellos que tengan la oportunidad de tocar un libro suyo por primera vez. Pero hace tiempo que Santiago escribe y nunca deja de impresionarnos con la ternura que brota a borbotones de aquellos personajes que, aunque ficticios, caminan tan de cerca con sus lectores que pueden sentirlos vivos.
Me ha gustado descubrir es el inmenso respeto de Santiago por las mujeres y, especialmente, por las dominicanas, que son las que inspiran esta obra. No le he consultado, pero advierto que en estas mujeres prevalece un sentimiento de libertad. La libertad que le imprime un escritor que no cree en estereotipos, que respeta las diferencias y que deja a sus personajes sencillamente ser.
La sexualidad y el erotismo atraviesan las historias de estas seis mujeres. Una mujer que a partir de una tanga verde con bordes dorados, una rosa, un chocolate y un letrero que reza “recuerdo de una breve estadía en el paraíso”. Una mujer que en el momento culminante obvia las palabras porque le sobran, ya que sabe que allí mismo está construyendo un recuerdo, del que solo le quedaría la nota y lo vivido. Y ya no son los ojos de Santiago, sino los nuestros, los que comprendan aquella chica que, persiguiendo monstruos de su niñez, encontró a uno verdadero.

EDITH
Por supuesto que mejor que aquellos dos con los que se topó Griselda en un cuartel de policía. Policía que sospecha de una mujer que se atreva a caminar sola a las siete de la mañana por el Parque Mirador Sur. Policía que instiga y amenaza, que pasa del lenguaje brutal al atrevido y se entrecruza con el lujurioso cuando de una mujer sola se trata.
Y solo Karina, la amiga de Griselda, mejor edificada en sus derechos supo recordar que para ser interrogado se requiere un abogado. Griselda estudia y trabaja como niñera, y un inesperado accidente la lleva a ofrecer socorro a un ciudadano español que llegó al país cargado de prejuicios donde las mujeres, siempre ellas, cargan la peor parte.  Y a fuerza del decoro, del buen manejo de un dinero confiado en administración ese hombre se declara sorprendido: “Yo sentía piedad por ti cuando te veía durante los primeros días, si Alicia (su antigua novia española) viera tus ropas te despreciaría o se apiadaría de ti…. Y me decía a mi mismo, pobre chica, estará buscando una recompensa, que se la merece, tendremos que pagarle, seguramente es una domestica y debe de pasar hambre. Pero me he  dado en las narices contigo. ….. Yo pensaba darte dinero, regalarte ropa, y tu me has cuidado, no has querido cobrar…. |Yo me creía rico comparado contigo, y tu te tienes a ti misma, tú tienes tu sueños”. Y el forastero aprendió el sentido de la dignidad que en Griselda se expresa en nombre de las mujeres nuestras. Y el forastero se enamoró. 
Pero los amores a veces propician perdidas y es la que no alcanza a vivir Griselda pero que atormenta a la protagonista del Galeón. “Fui feliz a su lado y hasta me puse a fantasear con un futuro luminoso”. El desamor la llevó al descuido y enfermó. Éste al hospital y luego renació. Y descubre en ella una inesperada fortaleza que la conduce a Samaná de vacaciones en solitario.
La mirada de Santiago Almada nos plantea el desafío de sobreponernos a la caída, de abrir nuevos horizontes.
Y aquí me detengo para decir que estas mujeres disfrutan las cosas simples y como le ocurre a la protagonista del tercer capítulo pueden llegar a disfrutar de su propia compañía. Y en algún momento que no es el culminante pero cual si lo fuese, esta mujer vive la experiencia del jardín cerrado que recibe la visita de la lluvia después de mucho tiempo. Y todo volvió a comenzar para ella.
“Veo a una mujer atractiva que se encierra en una cripta. He venido a desafiarla. Usted puede aceptar el desafío o actuar como los cobardes”. Es esta la cuarta historia, la de una mujer que de repente sintió la necesidad de un cambio. 
Mujeres afanadas, trabajadoras. Mujeres solidarias. Hacedoras de dulces, secretarias, periodistas, pendiente de un amor que marchó a Estados Unidos y nunca volvió (si son varias dominicanas siempre habrá alguna con un novio que se marchó a Estados Unidos con la promesa  del retorno). Y hasta una mujer discapacitada. 
Los relatos de estas mujeres son únicos. Ellas son humanas. Y pueden fallar. Ellas se permiten ser. Y quiero darle las gracias a Santiago porque él supo comprender en cada una de estas mujeres un poco de lo que vivimos cada día. Y él insiste en un tema que en la agenda cotidiana parece ausente. La felicidad. La felicidad de ser, de disfrutar, de dejarse amar.
Pero sentí el desgarro de la más cruda realidad que en este país termina con la vida de más de 300 mujeres cada año. Me refiero a los rostros de Vanesa.  “Pedimos a Dios que nos perdone el pecado del silencio, que nos dé fuerza para no aceptar jamás el crimen de la resignación”. Los rostros a Vanesa. Página 109. 
Vanesa fue asesinada por su pareja, “un hombre dos o tres años mayor que ella y del que estaba enamorada hasta los huesos, tanto que dejó de ser ella misma para poner toda su energía en parecerse a lo que él pretendía que fuera. El huyó la misma noche que la asesinó y desde entonces está prófugo”.
La pretendida abogada murió  cuando su vida era un proyecto y quedó su amiga, la misma que en sueños mata de mil maneras al asesino. Que acomodó en su pecho un odio tan fuerte que jamás se convirtió en miedo.  Y fue ese año, el año de la muerte de su mejor amiga, “el año en que desprecié a todos los hombres sin distinción de tamaño credo o religión”.
La amiga sin calidad legal para perseguir al asesino en la justicia. La amiga que nos permite apreciar la desidia del sistema judicial.
Pero la valentía es constante en estos relatos.  Son mujeres que se sobreponen. Y esta no sería la excepción.

mas de santi

18 respuestas a “Santiago Almada o el argentino que encontró la felicidad en Dominicana

  1. Me has hecho lagrimear mujer… y recordar que este servidor para siempre tendrá dos amores caribeños… aunque no hayan acabado bien como los de tu amigo.
    (decile al amigo que el mejor equipo del mundo es Boca Juniors, pero no se lo digas cuando esté haciendo un asado porque te va a dejar sin comer…)
    Un Abrazo

  2. Itania, yo también lagrimeo con este cariño tuyo. Tu recompensa gastronómica nunca será tan grande como la recompensa en afecto, en cariño y en buenos momentos compartidos.
    Tu amigo Javier tiene razón, Boca es el mejor equipo del mundo… después de River Plate, claro…
    Y para vos, Itania, reina de las morenotas sensuales, tejedora de sombras y siluetas de luna,
    hacedora de danzas y cascadas de estrellas,
    forjadora de trenzas de agua de lluvia,
    para vos, mi corazón con todas sus calles,
    sus rincones en penumbra y sus trozos
    de violines callados,
    y la promesa de ser, sencillamente, uno
    que se parece a vos en eso de animarse
    a andar por la vida con el orgullo
    de no deberles nada a los que hipotecan
    la vida de los otros.

  3. Gracias a ambos (Javier…. con amores caribeños?)…
    Santiago… No se que decirte… me has dejado sin palabras… muda. TQM

  4. Así es amiga… aunque no del mar caribe sino un poco más acá, pero con clima caribeño (Ecuador para ser más preciso)
    Algún día te cuento
    Abrazos

  5. Santiago, el único corrector mega-certero (?), ágil y didáctico a la vez que he conocido.

    Alexander.

  6. Hola Santiago,que pena no te conoci cuando yo vivia ahi en dominicana,si conoci una familia de chaco tambien,de apellido stagno la cual hacia muchos años que vivia ahi,yo estoy terminando un libro muy lindo referido a una vivencia increible en mi Santo Domingo,me gustaria tener tu correo para poder conversar un dia de estos.Te dejo un gran cariño,aguanten las gallinas y espero poder verte algun dia.yo participe 3 veces de la feria del libro,y tengo pensado volver pronto.mi conrreo es paganinimarianito hotmail.com.

  7. Recuerdo que con el negro nos escapábamos a la hora de la Maurel (profe de filosofía), del viejo Colegio Nacional, y enfilábamos hacia la Rodríguez Peña, comprábamos unos bizcochos y nos sentábamos a la vera de la vía a contarnos historias, a imaginarnos futuros, a discutir por naderías. Recuerdo la avenida San Martín, la que pasaba frente a la casa de sus papás, de tierra, y más allá la lechería. Su papá un morocho grandote, de bigotes y voz fuerte y sonora, dominante. Su mamá una mujer bajita y que casi no hablaba. Me alegro que Santiago haya encontrado por fin la felicidad y me alegro por este primer libro suyo esperando que sean 1o, 20 o 500
    que se explaye, que escriba, que sueñe… En fin que viva lo que alguna vez soñó…

  8. Quisiera contactarme con Santiago Almada. Soy periodista, y chaqueño, vivo en Villa Carlos Paz, Córdoba.

  9. Para Santiago:
    Sentí una gran emoción descubrir que el viejo amigo poeta de mis pagos, Resistencia, está muy bien en ese país. Un fuerte abrazo y me gustaría poder dialogar un poco por mail.
    P/D.
    Yo identifico sus poemas aún sin la firma…

  10. hola profe se acuerda de mi, obregon de la escuele de san ceyetano , meda gusto seber de ud. siempre lo recordamos con el gordo soto y monito que años a quellos .le deseo lo mejor de todo corazon profe, lo quiero mucho…… chupetin de brea. y su bici…..

  11. Hola Santiago, la verdad que donde quiera que estes veas este mensaje, te enteres de que para nuestra familia eres un ser humano muyyy especial, que Dios te conseda alcanzar todos tus sueños…. aun hay muuuucho por recorrer y le doy gracias a Dios por tí, por encontrarte en mi camino ya que has sido un ejemplo de enseñanza tanto para mis hijos como para mi en lo personal….y sepas que soy una hermana para ti, puedes contar conmigo

  12. HOLA TIO COMO ESTAS? ESPERO QUE BIEN, ME ALEGRA MUCHO SABER QUE PUDISTE PUBLICAR TU LIBRO, TE ENVIO MUCHOS CARIÑOS.

  13. HOLA SANTIAGO SOY CHAQUEÑA, Y MUY ORGULLOSA DE SERLO, LEI TU LIBRO Y ES HERMOSO TE FELICITO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!111111

  14. ¡Vamos, Santiago, todavía!
    Viejo amigo de tiempos adolescentes del grupo juvenil de la Parroquia San Antonio y del Colegio Nacional de Resistencia (¡Qué tiempos aquellos!): me encanta que te vaya muy bien por aquel Caribe cálido y lejano.
    Te mando un abrazo enorme desde Rosario y una canción emblemática de aquella época: http://www.youtube.com/watch?v=rm_bhJ7-ddA
    Felicitaciones por tus logros.

    Pituti

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