Flores de Salcedo

Por fin tranquila. Desde éste, mi rinconcito, alcanzo a ver algunas flores. Me gustan tanto…especialmente las trinitarias rojas.
Reconozco -ciertamente- que la historia no terminó de la mejor manera; que no fue así como quise que terminara pero tampoco resistí a que fuera como sucedió.
Recuerdo las rosas rojas y blancas que daban la bienvenida a mi casa en Salcedo. Era una casa de madera espaciosa y que tenía como uno de sus principales atractivos una enorme galería llena de plantas y flores. Allí me sentaba en la mecedora de papá, un hombre celoso, que protegía a sus hijas más que  a su vida y que para todo tenía un refrán.  Desde ese querido asiento, estratégicamente ubicado, yo tenía el mundo ante mis ojos.
Y fue desde allí donde vi por primera vez a Ramón, rubio, ojos marrones y apenas un par de centímetros más alto que yo que mido 5 pies y 5 pulgadas.
Sentados en la galería construimos los primeros sueños de una familia propia y feliz y nos dimos nuestros primeros abrazos y besos. Los siguientes también.
Nuestro noviazgo fue como lo establecía el código de mi padre: nada de salir solos: “Hombre precavido vale por dos”, aseguraba.  Ramón siempre debía venir a la casa.  Otra regla era que el tiempo de amores no debía ser más largo de lo apropiado;  a juicio de papá, no más de dos años.
Nos casamos y tres meses después comenzó mi martirio. El mismísimo San Sebastián, todo atravesado por flechas sufrió menos de lo que a mí me tocó padecer.
Y me harté. Primero, de su amor a golpes y luego de sus golpes.  Papá siempre sentenciaba “muerto el perro…”
No me canso de disfrutarlas: las trinitarias que veo desde la ventana de mi celda son las más bellas que haya visto jamás.

5 respuestas a “Flores de Salcedo

  1. Mierquina Itania, lo mataste. El filo del final de este relato me ha hecho una herida letal, letalísima… 🙂 Que bueno está.

  2. Toda violencia familiar está mal… lo mejor en todos los casos es hacer las maletas y mudarse de país, o por lo menos de ciudad…
    es mejor cambiar de amigos, lugares y trabajo que acabar en una celda o suicidándose.
    Un beso Amiga

  3. Esta historia breve agita y conmueve por su ralismo,podria ser la historia de la vida de calquier mujer tipica de nuestras caspas humildes.
    a cualquiera que tenga algo de humanidad le conmueve el solo pensar como las sociedades como la nuestra se pasan de generacion en generacion contemplando pasivamente como esta injusticia se perpetuas en el tiempo,afectando tanto a las perotagonistas como a sus mismos verdugos y sus descendientes y a toda la sociedad en general.
    La solucion,a mi entender, solo podria encontrarse a largo plazo en la educacion,aunada al ejemplo de una vida digna,producto de la fuerte conviccion en la pareja;Sencillamente,en la vida real las superficialidades y las falsas expectativas de la vanidad solo llevan a la desventura.

  4. Es tan real que asusta y da miedo no solo el hecho de que ella ahora vea las trinitarias desde su celda, sino que no sabemos cuantas más padecerán por esa terrible decisión.

    PS. No había otro nombre para él?

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