1844, racismo, Enmanuel, sus frutas (y decapitaciones)

La entrada que leerán a continuación fue publicada el 10 de noviembre de 2008. Pero después de los hechos bárbaros del pasado viernes primero de mayo cuando un grupo de dominicanos decapitó y mutiló a un ciudadano haitiano , dizque para vengar la muerte de un obrero dominicano (¿y la policía?…bien gracias!) decidí publicarlo nueva vez porque los motivos que dieron razón al primero permanecen invariables.
****************************************************************

En aquellos tiempos nos respetaban. Cuando vivían Dessalines, Toussaint, Henri, éramos una nación fuerte. Esos eran capaces de ir a la guerra por defender nuestra sangre. Ahora pasa todo esto y el que se llama presidente no dice nada. A nuestro Papá Vincent, nuestro poeta, le importa un comino la afrenta contra los hijos de Toussaint y Dessalines. Ve el río de nuestra sangre y no grita”. (Tomado de la novela “Cosecha de huesos”  de la escritora haitiana,  Edwidge Dandicat).

Enmanuel es un joven de 20 años que estudiaba en un liceo de Puerto Príncipe y debido a la situación de su país decidió venir a Santo Domingo a probar suerte. Toda una aventura. Su historia la comparo con las historias de cientos de jóvenes dominicanos que, desesperados, toman una yola y se van a Puerto Rico.  Algunos no logran su sueño.

enmanuel1
Estoy convencida de que la gran mayoría de los miles de ciudadanos haitianos que viven en el país, lo hace por obligación y a disgusto, porque la africana es una raza –de la cual los dominicanos renegamos- orgullosa de sí y amante de la libertad y enemiga del servilismo. Pero también por algo más sencillo: ser inmigrante no es fácil aún en un país donde se respeten tus derechos como ser humano; peor es en uno donde ni los derechos de sus propios ciudadanos se respetan.
Frank Moya Pons en “La Otra Historia Dominicana” aporta un dato esencial para conocer los genes de independencia que impulsan a los negros que poblamos esta isla, Quisqueya o Haití, como la llamaban los taínos:  “muy poca gente sabe que el primer grupo de esclavos africanos que llegó a la isla de Santo Domingo en 1503 no aceptó su condición servil y escapó hacia los montes tan pronto tuvo la oportunidad desapareciendo para siempre del contacto con los españoles”.
Pero me he desviado de la historia de Enmanuel. Tiene una sonrisa blanca y hermosa. Vende frutas en una esquina de Gazcue. Y cuando lo veo, a él, a Emmanuel (que habla francés, unas cuantas palabras de inglés, que terminó el bachillerato, que escribe y tiene un grupo musical en su querida tierra madre, Haití) pienso en los miles de dominicanos que hacen suyas las calles de Nueva York o España  (la diferencia es que en esos países las leyes de migración son más claras y se cumplen. ¿Cuántas mujeres dominicanas ilegales paren en Estados Unidos, España o Canadá y sus hijos pasan a ser ciudadanos de esas naciones? Pero aquí es otra cosa).

emanuel2
Nada justifica este racismo dominicano. Nada justifica que nos creamos blancos superiores porque no es así. Nada justifica estas peleas entre habitantes de pueblos fronterizos. Nada lo justifica. Algunos quieren echar mano de la historia “de 22 años bajo el yugo haitiano” que excusa más verede!
Mientras tanto, 165 años después, Enmanuel tiene que sufrir en carne propia las consecuencias de ese absurdo resentimiento histórico, lamenta la muerte de sus compatriotas y vive en Dominicana atrapado entre la necesidad, el miedo y la nostalgia.

5 respuestas a “1844, racismo, Enmanuel, sus frutas (y decapitaciones)

  1. Amiga… me alegra tanto saber que por fin encontré un sitio donde leer algo distinto.
    Me emociona hasta las lágrimas leer tus cosas tan comprometidas con lo social y humano…
    Ojalá todos mis amigos, y los que no lo son, piensen como vos…
    Un Abrazo

  2. Javier.

    Lo que dices a quien emociona es a mí. Te lo agradezco infinitamente. Un abrazo.

  3. Lamentablemente circunstancias historicas crearon animosidad entre los dos pueblos desde el mismo momento de la declaracion de la Independencia Haitiana (no la notamos pues es el haitiano el que emigra hacia RD) . Luego a esa circunstancia se le suma una gran ignorancia sobre que somos como pueblo y grupo etnico (lo que dices que nos creemos blancos sin serlo), en fin aunque sea arar en el mar (o en el desierto) los sectores pensantes del pais deberian educar a la poblacion sobre el tema, pues de lo contrario en cualquier momento tendremos una nueva version de la tragedia de Rwanda (Es un rompecabezas complejo con muchas vertientes, ojala se insista en el tema pues por razones historicas estamos destinados a vivir en la misma isla).

  4. Sean mis humildes palabras, las cuales quizá estén cargadas de ignorancia, debido tal vez a la visión del otro lado del cristal que tengo, para manifestar mi inconformidad con su artículo. Y por ello me gustarían expresas algunas precisiones. Usted habla del racismo dominicano, y me pregunto: a que racismo dominicano usted se refiere? A una nación totalmente mezclada, donde predominamos los mulatos (como me considero gracias a mi hermosa y bella abuela negra, y si me ve físicamente no lo podría determinar, pero me siento orgulloso de ello). En una nación donde de forma de cortejo y mimosead los hombres les dicen “negra” a sus mujeres, y estas les dicen “negro” a sus hombres. En una nación donde los hombres valoran y consideran la belleza natural de la mujer haitiana, y la mujer dominicana valora la masculinidad del hombre haitiano, y podemos encontrar muchísimos casos, cientos de miles de parejas dominico-haitianas. En una nación donde un hombre negro, de ascendencia haitiana conto con el 48% de los votos en una elección (donde yo vote por el en primera y segunda vuelta, En una nación donde el vendutero de artículos culturales paradigmáticos de la cultura dominicana son haitianos. El maicero, el limpiabotas, el coquero, el dulcero los cuales en su labor de subsistencia intercambian pareceres, diferencias, opiniones (normales entre proveedor y cliente). Cuando limpio mis zapatos con algún niño o adolescente haitiano o dominicano no pierdo la oportunidad de preguntar por su familia, por sus estudios y motivarlos a que el trabajo es la única garantía de poder superar las adversidades.
    Ahora bien, la historia es la historia y usted ni yo la podemos cambiar. Recuerde que la historia es una ciencia, y como tal merece respeto. Quizá dirá o pensara que el más fuerte escribe la historia, pero es la historia.
    Llegando al tema en particular, usted cita: dizque para vengar la muerte de un obrero dominicano (¿y la policía?…bien gracias!) Periodista, creo que con esta frase usted incurrió en una falta de justicia en su opinión. Si usted es periodista y su objetivo es buscar la veracidad de las cosas, y como usted sabrá esto fue un hecho entre dos individuos que tuvieron una dificultad (y usted sabe que ocurrió). Entonces un hecho común, entre dos individuos no puede ser el sentir de una nación (tanto la haitiana y la dominicana). Y usted menciona a la policía, si la justicia se no se hubiese tomado por las manos, tanto del joven haitiano muerto, como del hermano del primer muerto hoy detenido y tramitado a prisión con medidas de cohesión, quizá no estaríamos escribiendo sobre el tema. Entonces no creo justo que un acontecimiento común entre hombres, aislado, sea motivo de injusticia hacia mi país, y creo también que al suyo. Pues ese salvajismo, ese racismo, esa xenofobia, esa Rwanda de la cual usted habla en su articulo no es el sentimiento mío de otros buenos dominicanos que creemos en la dignidad humana, en los derechos del individuo y la justicia social, pero que también creemos en que en nuestra relación con Haití debe existir orden, y de que los políticos y la oligarquía haitiana explotadora y parasitaria, que en lugar de procurar el restablecimiento del estado haitiano, invierta su tiempo en presentarme a mi como una bestia salvaje, sin amor y sin sentimiento, y creo amiga mía que eso es injusto.
    Gracias por su tiempo y disculpen disentir de su opinión.

  5. Edgar,
    Gracias por pasar por mi esquinita y dejar tu opinión que respeto y valoro. No hay nada de qué disculparte.
    Te dejo con una frase de Alexis Tocqueville:
    “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo” .
    Recibe un abrazo.
    Itania María (una mulata a quien en ciertas discotecas le han dicho “no puede entrar porque no hay fiesta privada”. Porque, no se si sabes que aquí hay lugares donde un negro o negra, un mulato o mulata no pueden entrar.
    De esto tienen experiencia hasta personal de la embajada norteamericana. Sólo te comento. Te dejo la tarea de que investigues. Te reitero mi abrazo).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s