El aborto y yo, la Constitución y la Iglesia

En un país donde la Iglesia Católica mantiene una influencia inamovible, es difícil que la ciencia, la lógica y la razón obtengan alguna victoria. Como en el caso del aborto. La presión tácita  y no tanto, es una situción por todos conocida.  De antemano quiero establecer que no soy partidaria del aborto porque si, del aborto para salir de un problema, no, ni lo apoyo ni lo justifico.
Pero si la salud de la mujer corre peligro, si el producto viene con defectos que no le permitirán vivir, si fui violada por un maldito (que puede ser mi padre, mi hermano, mi primo, o cualquier otro desgraciado) o la violada fue mi hija, hermana, amiga, madre…. Si no estoy emocionalmente estable… porqué la ley me tiene que obligar a hacer lo que no quiero?
Hoy día en el Congreso Nacional se discute el anteproyecto de Reforma Constitucional cuyos artículos 30 al 33, son lo suficientemente complejos y confusos…
Pero no soy médica. Trabajo con un doctorazo del Sur Profundo: Héctor Montero. El tiene ideas muy claras y precisas sobre el aborto. “El artículo 30 contenido en la Sub-Sección 3, de los Derechos Constitutivos de la Personalidad, establece que el derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte. No podrá establecerse, pronunciarse ni aplicarse, en ningún caso, la pena de muerte. Este artículo sustituye y transforma el Artículo 8 de la Constitución del 2002; la conceptualización no es nuestro fuerte…………pero el Articulo 30 es un Adefesio Jurídico”.
Según el doctor Montero, así como está redactado este artículo viola una serie de derechos que en principio pretende proteger, entre ellos el derecho de las mujeres a la protección de la salud y a la maternidad sin riesgo.
“En este sentido el artículo 30 es incongruente con el mismo principio que postula, debido a que condena a muerte a esa misma mujer que pretende salvar, en aquellos casos de estado grávido de alto riesgo incompatible con la vida misma”.
Para muestra un botón: Una mujer en estado de embarazo es admitida en un centro de salud por sangrado profuso transvaginal y se diagnostica “Aborto en Curso”. Sin la existencia del Artículo 30, el médico (o médica) examina el estado general de la paciente y principalmente el estado del su cuello uterino (Cérvix). Si este ultimo esta permeable, es decir que está abierto, estamos frente a un aborto inminente y el comportamiento inmediato es practicar un legrado (limpieza) del útero, como única forma de detener la hemorragia. Muchas muertes maternas dependen de la rapidez y destreza del personal de salud presentes en este tipo de emergencia.

Para leer el artículo completo de mi querido doctor haga click en http://trapichesur.blogspot.com/search?updated-max=2008-11-21T11%3A12%3A00-08%3A00&max-results=7

EL ARTICULO SE Titula:  El aborto:  Derecho a decidir.

4 respuestas a “El aborto y yo, la Constitución y la Iglesia

  1. El aborto siempre ha sido un tema contraversial, donde opina la iglesia, la justicia,drechos humanos en fin todo el que quiere. Pero la realidad es que cada quien es dueño de su vida, es cierto que es un delito provocar un aborto.

    Pero una mujer violada por ejemplo, aparte del trauma que sufre por lo sucedido la sociedad le exige el derecho a tener ese bebe. Señores ponganse en el zapato del otro es duro eso.

    Por eso un consejo a los y las jovenes que se cuiden, que se protegan de un embarazo no deseado, para despues no llorar lagrimas de sangre.

    Lo mejor es tener los hijos bajo el matrimonio y el amor.

  2. Efectivamente el tema del aborto resulta muy controversial, más en países lleno de tradiciones como el mío que es México. Creo en la vida y creo que todo ser humano tiene el derecho de vivir; sin embargo cuando salgo a diario de mi casa y veo en la calle muchos niños trabajando, lidiando con situaciones muy indignantes, enfermos, desnutridos, lastimados por una realidad cruda, muchos pequeños no queridos por sus padres, algunos con capacidades diferentes y abandonados, me pregunto: ¿qué es más cruel, tomar una decisión tan fuerte como abortar? o darles una vida de miseria y tristeza, que no dista mucho de la muerte misma.

    Yo no creo que los hijos se tienen que tener bajo el matrimonio o porque la Iglesia nos lo dice. Un hijo se tiene porque se desea, porque se planea luchar toda la vida para darle un mejor nivel de vida y para ello se tiene que tener responsabilidad desde el momento de la concepción hasta el nacimiento y de ahí pa’lante -como dicen mis buenos amigos cubanos-. Saludos solidarios.

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