1844, racismo, Enmanuel y sus frutas

“En aquellos tiempos nos respetaban. Cuando vivían Dessalines, Toussaint, Henri, éramos una nación fuerte. Esos eran capaces de ir a la guerra por defender nuestra sangre. Ahora pasa todo esto y el que se llama presidente no dice nada. A nuestro Papá Vincent, nuestro poeta, le importa un comino la afrenta contra los hijos de Toussaint y Dessalines. Ve el río de nuestra sangre y no grita”.
(Cosecha de huesos. Edwidge Dandicat)

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Enmanuel es un joven de 20 años que estudiaba en un liceo de Puerto Príncipe y debido a la situación de su país decidió venir a Santo Domingo a probar suerte. Toda una aventura. Su historia la comparo con las historias de cientos de jóvenes dominicanos que, desesperados,  toman una yola y se van a Puerto Rico. Algunos no logran su sueño.
Estoy convencida de que la gran gran mayoría de  los miles de ciudadanos haitianos que viven en el país,  lo hace por obligación y a disgusto, porque la africana es una raza –de la cual los dominicanos renegamos- orgullosa de sí y amante de la libertad y enemiga del servilismo.  Pero también por algo más sencillo:   ser inmigrante no es fácil aún en un país donde se respeten tus derechos como ser humano;  peor es en uno donde ni los derechos de sus propios ciudadanos se respetan.
Frank Moya Pons en “La Otra Historia Dominicana”  aporta un dato esencial para conocer los genes de independencia que impulsan a los negros que poblamos esta isla,  Quisqueya o Haití, como la llamaban los taínos: “muy poca gente sabe que el primer grupo de esclavos africanos que llegó a la isla de Santo Domingo en 1503 no aceptó su condición servil y escapó hacia los montes tan pronto tuvo la oportunidad desapareciendo para siempre del contacto con los españoles”.
Pero me he desviado de la historia de Enmanuel. Tiene una sonrisa blanca y hermosa. Vende frutas en una esquina de Gazcue. Y cuando lo veo, a él, a Emmanuel (que habla francés, unas cuantas palabras de inglés,  que terminó el bachillerato, que escribe y tiene un grupo musical en su querida tierra madre, Haití) pienso en los miles de dominicanos que hacen suyas las calles de Nueva York o España (la diferencia es que en esos países las leyes de migración son más claras y se cumplen. ¿Cuántas mujeres dominicanas ilegales paren en Estados Unidos, España o Canadá y sus hijos pasan a ser ciudadanos de esas naciones? Pero aquí es otra cosa).
Nada justifica este racismo dominicano. Nada justifica que nos creamos blancos superiores porque no es así. Nada justifica estas peleas entre habitantes de pueblos fronterizos. Nada lo justifica. Algunos quieren echar mano de la historia “de 22 años bajo el yugo haitiano” que excusa más verede!
Mientras tanto, 164 años después, Enmanuel tiene que sufrir en carne propia las consecuencias de ese absurdo resentimiento histórico,  lamenta la muerte de sus compatriotas y vive en Dominicana  atrapado entre la necesidad, el miedo y la nostalgia.

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Enmanuel ha tenido cambiar las letras de sus canciones por un cuchillo piñas, lechozas y guineos maduros.ema-tres Raoul, quien vende cuadros, es compañero de aventuras de Enmanuel. (fotos, Miguel Renville)

10 respuestas a “1844, racismo, Enmanuel y sus frutas

  1. Enmanuel me recuerda a Samuel.
    Samuel nació en Santiago, de madre africana y padre haitiano. Su mamá se lo llevó a Haití, donde vivió hasta que ella murió. Vive aquí “ilegal”, y trabaja en todo lo que aparezca. Aprende cualquier oficio con sólo ver cómo lo hacen. Ha sido delivery de casi todos los colmados de mi urbanización, y es el “todologo” de mi casa: lo que sea que se daña, llamen a Samuel. Tiene años trabajando honrada y decentemente, pero tiene que cargar con todo eso que mencionas, y que no es su culpa.

  2. Itania, lloré. Me consume saber que tenemos una profunda necesidad de regulación, justicia por parte de las autoridades, primero para nosotros mismos y luego para los “extranjeros” indocumentados, (es decir los haitianos, pues los colombianos, italianos, españoles, alemanes franceses, rusos, arabes, nunca han necesitado regular su estatus en este país).
    Que hubiese sucedido con un Oscar de la Renta si el país al que emigró fuera República Dominicana, su piel fuera negra y su origen haitiano? Pudiera Adriano Espaillat incursionar en política, defender los “derechos” de los inmigrantes a los que representa si el país al que emigró fuera República Dominicana, su piel fuera negra y su origen haitiano?
    Hace unos días me quede casi muda escuchando a alguien muy cercano hablar de “esos haitianos” como si se refiriera a una enfermedad congenita de ese pedazo de la isla. Me asqueó al punto de querer casi agredirlo escuchar su tono despectivo, a sabiendas de que proclama su jodida religiosidad, el amor del Señor, etc.
    Nada, estos momenticos me sirve para desahogarme un poco, me encantó la fotografía donde estas tú, y es cierto, el chico tiene una bonita sonrisa.

  3. …..Y que se sepa que yo lo conozco y es casi tan dulce y complaciente como las frutas que vende lo se porque me aprovecho de eso cada vez que se las compro……..

    Espero que tus girasoles esten tan frescos como los vi en tu jarron…….y nos vemos mañana.

    Wanda C.

  4. Tolerancia. Esa es la palabra clave.
    Conocer bien el pasado, para llevar mejor y mejorar el presente.
    Borrar de nuestra rutina diaria cualquier acto de intolerancia racial, política, cultural, religiosa… Educar a los pequeños para que aprendan eso y predicarles con el ejemplo.
    Exigir políticas migratorias claras y castigo para quienes usan el poder para abusar de los inmigrantes haitianos.

    Me gustó mucho tu post Itania, la intro, la historia, las fotos…

  5. !Hayy que lindo Ita, que sonrisa tan linda tiene Enmanuel! Me llegó al alma tu escrito. NO me canso de decirte que me fascina tu blog. Siempre me quedo aquí prendida de tus palabras, de tu ingenio. Sigue adelante con tu página amiga, que aquí me tienes a mí y muchos más siempre fiel a tu blog. Adelante.

  6. Y digo gracias. GRACIAS. Por sus comentarios, por sus apreciaciones. Por vuestras visitas… y por hacerme sentir tan cerca de ustedes… Gracias por pasar por esta esquinita y dejarme un poco de ustedes.
    Yudith… cómo describirte amiga? genial? estupenda? sencilla? Cuánto se ve que me quieres, me envaneces y que me añoñas…

  7. Como bien afirmas, la historia de Manuel se repite día a día en cada rincón de República Dominicana, como se repite la nuestra en otras latitudes, un elemento importante es que la trayectoria de los haitianos en nuestro país y creo que en otros no está vinculada a la falsificación, tráfico de drogas y otras plagas más, aunque en el bajo mundo haya de todo, siempre tenemos un referente de trabajo de los hermanos haitianos; precisamente por eso es mi tesis de que de pueblo a pueblo y de hermanos a hermanos, los haitianos cuentan con el apoyo de los dominicanos, porque sufrimos las mismas vicisitudes y comprendemos y valoramos el sacrificio. Un abrazo.

  8. Nada justifica que reneguemos nuestro negro, nada justifica que los dominicanos rechazemos a nuestro vecinos más cercanos solo por el color de la piel. No creo que la excusa sean los “22 años bajo el yugo haitiano”.

  9. Desgraciadamente la discriminación esta en todos los estamentos en nuestra sociedad. Por mi casa hay una iglesia cristiana de denominación no católica para inmigrante de nacionalidad haitiana donde se reúnen y desarrollan actividades para su feligresía; allí ellos se siente felices y contentos. Pero he visto a muchos vecinos decir “esta gente ta’ loca en permitir que ellos vengan a este país a congregarse disque para alabar a Dios, pero embuste que sólo es para invadir el país”.
    En mi familia tengo una tía que ha llegado a mi casa y ha visto una muñeca africana que tengo en una espacio de la casa, la misma me pregunta no sabiendo que es “oye y ese musú negro que hace aquí” -yo le contesté- ” No tía es una muñeca africana” -pero ella no dudo en decirme – “mira no traiga nada negro a la casa ni de Haití que esas gente dan mala suerte”, ven a lo que me refiero? Con lo ilógico de los elementos tomados del arte o del sincretismo popular y como se construye una filosofía completamente discriminatoria hacia las personas que pueden gozar de un mundo mejor con los mismos derechos así como conseguir un mejor futuro…

  10. Hola Itania!!

    Andaba un poquito ausente de tu esquinita pero ya de vuelta para seguir disfrutando de tus letras.

    Wao! muy de acuerdo con Judith Leclerc, nos sorprende siempre con tus ideas.

    No hay ninguna excusa para maltratar a los haitianos solo por el color de su piel, ellos son personas igual que nosotros y cualquier otro extranjero.
    Y es cierto que alla a cualquier persona que llegue de otro pais le reciben con los brazos abiertos pero a los pobres haitianos los quieren pisotear.
    Ellos son inteligentes, muy trabajadores a tal punto que realizan humildemente las tareas que los dominicanos se averguenzan de hacer.
    Eso me recuerda una vez que en la universidad estuve conversando con un muchacho de Haiti, me decia que trabajaba en la construccion y que le pagaban una miseria y cuando a los dueños les daba la gana, me senti tan impotente cuando lo escuchaba hablar y pensando en ese abuso que se cometia contra el y sus compañeros, pero ni modo tenian que hacerlo si querian comer.
    Pero lamentablemente creo que esos atropellos contra nuestros hermanos puedan terminar algun dia.

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