El pecado de ser negro en un país de NEGROS

Me permito reproducir un mail de Alex Batista, un bello ejemplar masculino del mulataje dominicano; ese mulataje, esa negritud, a la que siempre, como país, le damos la espalda. En nuestro imaginario somos blancos! Descendientes de españoles. ¿Negros? ¿Africanos? ¿Nosotros? No señor, negros africanos son los haitianos…
¡Por Dios!, tanto que dizque esta sociedad reniega de Trujillo, sin embargo, así como él se empeñaba en negar su negro tras la oreja, que era su abuela materna de ascendencia haitiana,  Erciná Chevalier, así dominicanas y dominicanos, negamos nuestra africanidad. En serio, a veces, la nacionalidad “dominicana” apesta.
Y lo peor, somos los negros y pobres, los más racistas. Para muestra un botón: lean la siguiente crónica.

 Hoy (lunes 27 de octubre de 2008) tenía previsto para primeras horas de la mañana mi regreso a Santo Domingo después de un fin de semana en Casa de Campo dando cobertura al torneo de golf Funglode, en mi condición de editor de una revista especializada sobre el tema. Allí me acompañó el fotógrafo y también periodista Cádiz Frías, quien, como sabrán las personas que lo conocen es de tez oscura y padece un trastorno del habla que se agrava en situaciones de presión.
Así las cosas, luego de realizar el “check-out” en la recepción del referido complejo, procedimos a marcharnos por la misma puerta que entramos (K-1, asignada para suplidores y empleados, pero que es la que utilizamos siempre que vamos, por mandato del departamento de seguridad). Allí se nos pide bajar los cristales de mi carro, sin embargo, no pude hacerlo completamente porque al casi nunca bajarlos, suelen quedarse atascados, por lo que los bajé solo un poco. Pues esto fue motivo suficiente para que una mujer (si se le puede dar a un ser tan malvado el nombre de una criatura tan sublime) del Departamento de Seguridad dice: “Mire, baje bien el cristal para que él (un guardia) pueda hacer bien su trabajo”. A lo que respondí: “Le abriré la puerta porque los cristales no bajan más”; también Cádiz intentaba hablar, pero lucía nervioso, aunque ya sabemos que esa no es la realidad. Esto la debe haber ofendido, porque ordenó !!!Que nos revisaran los bultos!!!!!!!!!! ¿En cuál hotel es que revisan los bultos de los huéspedes? Casa de Campo, especialmente los de los negros. -Más adelante sustentaré mi argumento al respecto-.

A esto, consciente de que es un burdo atropello, le digo que los revisara ella, porque no me prestaría para eso. Así que dos agentes procedieron a ejecutar la humillación; verificaron que no había jabón, toallas o alguno de los terribles potecitos rellenos de shampoo o jabón de baño que nunca usamos. Luego nos miraron los bultos de las laptops que llevamos para trabajar y me dicen que debo llevar una certificación de depuración del Departamento de Seguridad, porque “se están robando muchas laptops”. Me opuse totalmente a realizar el procedimiento, porque creí, y sigo creyendo, que es tener que demostrar que no la robé, algo muy distinto a demostrar que es mía. Ante la situación, llamo a Iban Campo, director de Comunicación de Funglode y un excelente anfitrión, para informarle de que nunca me dijo que debía registrar mi laptop al entrar, que es el procedimiento lógico si se me exigirá algo al salir.

Iban me confirma que le habían dicho que era un procedimiento nuevo y que tenía sus fallas; sin embargo, mientras estábamos parados allí, pasaban unos y otros vehículos cargados de “blaquitos” a los que solo les pedían bajar el vidrio, pero jamás vaciar bultos o justificar la posesión de un equipo. Se lo enrostré a la agente y me respondió con palabras como “engreído” y “malcriado” -pensé que la criada era ella-y luego se reía con sus compañeros diciendo que era yo un mentiroso, luego de escuchar una conversación que sostenía con Iban. Para no cansar con el cuento (si no es que ta cansó) en mi negativa de registrar la laptop, Cádiz cedió y fuimos a recepción y hablamos, entre el camino y el lugar con varios empleados, uno de ellos me aconsejó: “deja eso así, que esa gente no pueden ver un morenito o alguien que no parezca turista, hasta a nosotros los empleados nos maltratan”. Por Dios… Más no pude pedir, Cádiz hizo el procedimiento y salimos, una hora después, pero resulta que el guardia de Seguridad que llenó el papel, no tenía ni idea de qué hacer (lo que demuestra que era una farsa) y fui yo quien dijo que debía poner el serial, porque tomaron una copia de la cédula a Cádiz.

Para colmo, el guardia de la salida, donde estaba la “Comandanta Fascista”, ni revisó eso de seriales ni mucho menos. ¿Qué se entiende? ¿Qué se vio? Que al menos para los guardias de seguridad de Casa de Campo, ser negro y hospedarse allí es un elemento más que válido para sospechar de que se entró a robar. Ahhh, racismo este, eh.

No emitiré juicios de valor sobre la Administración del complejo, aunque nunca apareció nadie que diera la cara por unos “clientes”; solo sé que yo, desde el primer día en que llegué, hasta el último fui acumulando razones para jamás pasar por esos predios… porque yo también soy negro.

Había tantas maneras de solucionar aquello. Una llamada por radio, por ejemplo, para que alguien anotara los seriales y nuestros números de cédula (aunque seguiría siendo ofensivo, era menos humillante) O preguntarnos al entrar si teníamos equipos electrónicos, lo que no pasó con nosotros ni con otros periodistas, a quienes tampoco les pidieron certificar ni dejar copia de cédula para sacar sus equipos.

PD. No estoy pidiendo, ni requiero, una disculpa de parte de la administración de Casa de Campo, solo les hago saber en este mail que daré a conocer la situación a mis conocidos y amigos para prevenirles de encontrarse en una situación similar; ellos sabrán como evitarla. . Tampoco lo hago para que sea publicado; pero quien sabe si llega a servir para evitar otros maltratos de ese tipo.

4 respuestas a “El pecado de ser negro en un país de NEGROS

  1. Hola Itania!

    Anoche mientras leía la historia mi mente se puso en el lugar donde ocurrió la deprimente escena y al final quise comentar pero me bloqueé, sentí rabia e indignación y las palabras no fluían.
    Me dirigí al primer párrafo para repasar el nombre de los afectados y oh! sorpresa, Alex Batista un ex compañero de universidad y ahí fue que me sentí más impotente.
    Increiblemente los periodistas somos tratados como reyes cuando necesitan de nuestros servicios pero cuando el trabajo está hecho ya no servimos para nada, al menos eso creen algunos que sólo sirven para atropellarnos.
    Sabes por qué todavia en mi país existe la discriminación racial, religiosa, por estatus social etc, etc? PORQUE LAS DEMANDAS NO PROCEDEN, el día que se aplique la ley y se haga justicia de verdad, a partir de ese momento todos los abusadores lo pensarán dos veces antes de maltratar algún ser humano.
    Cuando se llamó al Director de Comunicaciones de Funglode para explicarle la situación, debió dar la cara por los muchachos independientemente que el “procedimiento” fuera nuevo.
    Y lo que es peor sólo fueron ellos revisados, ultrajados, acusados de ladrones mientras los “blanquitos” les pasaban por el frente como dueños de casa, que bonito!!!!
    Nada arreglarán con una excusa, el daño está hecho y así se queda.
    Los atropellos siguen y creo que de la única manera que se pueden frenar un poco es que nuestra clase se una y diga NO MÁS!
    En cualquier lugar que se nos maltrate dar a conocer los hechos y no acudir a sus llamados para cubrirle actividades a ver si van a sonar!
    JAJJAJAA seguro la prensa internacional va y les hace el trabajo.

    Y yo también soy negra!

  2. Querida Ita, me apena mucho que todavía en nuestro país sucedan cosas como estas. Sobre todo porque si las ves tan a menudo en tu país no es de extrañar que las encuentres en otros sitios. Me da rabia e impotencia el caso; pero sobre todo me da mucha pena, porque Cadiz es un buen amigo, muy querido y aunque cariñosamente lo llamamos el moreno de haina, su color no debería ser un problema en un país donde el 90% de la población es negra (aunque privemos de indios). Y es una pena que en pleno siglo XXI, cuando creemos que hemos avanzado como pueblo sucedan cosas así porque una vez hace muchos, muchos años alguien decidió que ser negro era malo.

  3. Qué pena! La verdad es que en muchas ocasiones quienes detentan poder económico se refugian tras políticas, prejuicios, procedimientos, normas y conductas que desdicen de su ser civilizados. La discriminación racial debiera ser declarada vergüenza nacional en nuestro país.

  4. Uyyyyyy, la verdad es que al leer la crónica de Alex me doy cuenta que no importa cuantos años cumpla, no he logrado domar mi caracter. Porque coñoooooooo, me digo que si me lo hacen a mi, todavia estuvieramos diciendonos de todo. Joder con estos jodios dominicanos acomplejados, racistas. Bueno, mejor no sigo, el pique me consume.

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